05
junio
Cambio climático, Fenómeno del Niño en Colombia y la urgencia de la sostenibilidad y la economía circular
Un país en alerta y una oportunidad para transformar nuestro modelo de desarrollo
Por: Daniel Tovar González
Colombia enfrenta hoy una combinación crítica: el avance del cambio climático global y la intensificación del Fenómeno del Niño, que según la Organización Meteorológica Mundial tiene un 90% de probabilidad de presentarse con fuerza y generar impactos más severos en los próximos meses. Esta convergencia está poniendo a prueba la resiliencia del país y evidenciando la necesidad urgente de adoptar modelos sostenibles y circulares.
Cambio climático: un acelerador de riesgos para Colombia
El calentamiento global está amplificando fenómenos extremos: olas de calor, incendios forestales, sequías prolongadas y lluvias intensas. Colombia, por su ubicación geográfica y diversidad climática, es especialmente vulnerable.
Entre los efectos más relevantes:
- Aumento de temperaturas y radiación solar.
- Mayor frecuencia de incendios forestales.
- Reducción de disponibilidad hídrica en regiones críticas, con un promedio país un poco por encima del 60%
- Afectación de ecosistemas secos como el altiplano cundiboyacense, Santander, Patía, Tolima, Huila, Cesar, Magdalena y La Guajira, que ya muestran señales de deterioro y riesgo ecológico
El cambio climático no es un fenómeno futuro, está ocurriendo ahora y está amplificando todos los riesgos asociados al Fenómeno del Niño.
Fenómeno del Niño: impactos directos y crecientes en Colombia
El Niño es un evento climático que altera la temperatura del océano Pacífico y modifica los patrones de lluvia. En Colombia, sus efectos son especialmente fuertes y redunda en:
- Sequías severas y reducción de lluvias entre 70% y 80%
Esto genera desabastecimiento de agua potable, estrés hídrico en municipios y afectaciones en agricultura y energía.
- Olas de calor y aumento de enfermedades
El calor extremo incrementa riesgos de salud pública como enfermedades respiratorias, dengue y malaria, adicionalmente, el uso intensivo de ventilación mecánica en diferentes zonas con los costos económicos y de consumo de recursos como agua y energía, que ello conlleva.
- Incendios forestales más intensos
La combinación de sequía, radiación solar más fuerte y vientos hasta tres veces más intensos aunado en ocasiones a agentes externos, contaminación en suelos con materiales volátiles y manos inescrupulosas, aumenta la probabilidad y severidad de incendios, afectando calidad del aire y biodiversidad.
- Alteraciones en el océano Pacífico colombiano
Investigaciones recientes muestran variaciones en la temperatura superficial del mar y disminución de la productividad biológica, lo que afecta pesca, ecosistemas y servicios ecosistémicos. Aun así, el Pacífico colombiano sigue capturando en promedio 65,19 millones de toneladas de carbono por mes en septiembre y octubre, un proceso vital para mitigar el cambio climático.
¿Por qué estos fenómenos exigen sostenibilidad y economía circular?
El cambio climático y El Niño no son solo eventos ambientales: son señales claras de que el modelo económico lineal (extraer, producir, desechar) está agotado y resulta obsoleto.
- La economía circular reduce presión sobre recursos críticos
Menos extracción, menos residuos y más reutilización significa menor presión sobre agua, energía y ecosistemas, especialmente en épocas de sequía.
- Aumenta la resiliencia empresarial y territorial
Empresas que gestionan eficientemente materiales, residuos y energía están mejor preparadas para enfrentar interrupciones por clima extremo.
- Disminuye emisiones y contribuye a la mitigación
La circularidad reduce emisiones asociadas a producción, transporte y disposición final, ayudando a frenar el calentamiento global.
- Promueve innovación y nuevas oportunidades económicas
Reparación, reacondicionamiento, logística inversa, reutilización y nuevos modelos de negocio circulares generan empleo y valor.
¿Qué debería estar haciendo Colombia (y las empresas) ahora?
1. Medir y gestionar el uso de recursos
Trazabilidad de agua, energía y materiales para anticipar riesgos y optimizar procesos.
2. Implementar estrategias circulares
Reutilización, reparación, reacondicionamiento, compras sostenibles y diseño circular.
3. Fortalecer la gestión de residuos y posconsumo
Especialmente en sectores como construcción, industria, comercio y textil.
4. Integrar criterios de sostenibilidad en decisiones estratégicas
Desde la cadena de suministro, proveedores, clientes, hasta la relación con comunidades y territorios.
5. Educar y sensibilizar a colaboradores y consumidores
La cultura circular es clave para reducir impactos y cambiar hábitos.
Conclusión:
"El Niño" y el cambio climático son una advertencia pero también una oportunidad, Colombia está entrando en una etapa donde los eventos climáticos serán más frecuentes e intensos. Pero también es un momento para transformar el modelo productivo hacia uno más resiliente, eficiente y sostenible. La economía circular no solo reduce impactos: fortalece la competitividad, protege los ecosistemas y prepara al país para un futuro climático incierto.
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